Horizonte temporal: cómo organizar tus ahorros según tus objetivos

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Ahorro vs tiempo: ¿qué tener en cuenta?

Cuando pensamos en organizar nuestras finanzas, el primer impulso suele ser meter todo el dinero en la misma bolsa. Juntamos lo que necesitamos para pagar el alquiler la semana que viene con el ahorro para las vacaciones de verano y la reserva que queremos guardar para dentro de unos años.

 

El problema de tratar a todo tu dinero por igual es que cada monto tiene una urgencia y un destino diferente. Asignarle a tu capital un tiempo de uso antes de tomar cualquier decisión es clave para no cometer errores y evitar la frustración de tener que recurrir a la improvisación.

 

¿Qué es el horizonte temporal?

En palabras simples, el horizonte temporal es el tiempo que falta desde hoy hasta el momento exacto en que vas a necesitar usar tu dinero.

 

Pensar en horizontes temporales es como armar la valija para un viaje: no llevás la misma ropa si vas a pasar el fin de semana a la playa que si te vas tres meses al invierno. En las finanzas pasa lo mismo: la herramienta o el destino que le das a tus pesos depende 100% de cuándo vas a necesitar abrir la valija.

Para organizar tus finanzas personales sin complicaciones, podés dividir tu capital en tres plazos bien definidos:

 

– Corto plazo (la plata para HOY)

El tiempo: desde hoy hasta dentro de 30 días.

 

El objetivo: cubrir tu costo de vida diario, pagar facturas, hacer las compras del supermercado y gastos diarios.

 

La prioridad: disponibilidad absoluta y cero riesgo. Este dinero no puede estar inmovilizado porque lo necesitás para operar día a día.


-Mediano Plazo (la plata para MAÑANA)

El tiempo: de 1 a 12 meses.

 

El objetivo: metas planificadas con fecha concreta, como las vacaciones, cambiar el auto, el pago de una matrícula anual o la compra de un electrodoméstico.

 

La prioridad: previsibilidad y protección. Necesitás que ese dinero no pierda valor de compra frente a la inflación o la devaluación, pero sabés con certeza en qué mes lo vas a usar.

 

-Largo plazo (la plata para el FUTURO)

El tiempo: más de 1 año (proyectos a 3, 5 o 10 años).

 

El objetivo: comprar una vivienda, el fondo para el retiro, la educación futura de hijos o la creación de un patrimonio sólido.

 

La prioridad: crecimiento y resguardo. Al no necesitar este dinero en el corto plazo, podés buscar alternativas que se enfoquen en hacer crecer el capital con el paso del tiempo.

 

¿Qué pasa cuando no respetás los horizontes temporales? Aparecen interrupciones financieras.

 

Usar lógica de corto plazo para metas de largo plazo, como puede ser dejar los ahorros de toda tu vida inactivos en la caja de ahorro hace que pierdan valor año tras año.

 

Usar lógica de largo plazo para necesidades de corto plazo: inmovilizar plata destinada para gastos diarios en activos que no permiten tener liquidez inmediata.

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